domingo, 4 de diciembre de 2011

PETRÓLEO EN MALVINAS

Una británica pospone sus operaciones en las Islas
La petrolera Argos Resources informó que debido a problemas de financiamiento y técnicos no participará de la actual campaña de exploración

La petrolera británica Argos Resources informó este martes (29/11) su decisión de no participar en al actual campaña de exploración en las Islas Malvinas.
Argos es una de la compañías con licencia unilateral por parte del Reino Unido para explorar en aguas del archipiélago.
La compañía argumentó en un comunicado que debido a "los débiles mercados de capitales" y la imposibilidad de utilizar la plataforma Ocean Guardian en los tiempos deseados.
En cuanto al financiamiento, Argos no puede reunir el dinero necesario para encarar un programa "significativo" y la única alternativa posible es un acuerdo que sólo le permitiría perforar un pozo. Para la petrolera esto era inaceptable.
No se especificó cuando comenzaría la exploración, aunque el comunicado señala que para mediados de 2012 terminarán los trabajos de interpretación de los estudios sísmicos en 3D.
Por la noticia, las acciones de la compañía caían un 6,75% en el London Stock Exchange, retrocediendo casi 40 puntos y ubicándose en 11 peniques.
Respecto a otras petroleras que operan en el área, Rockhopper Exploration, la única que se adjudica un hallazgo de magnitud, y Desire Petroleum comenzaron este lunes (28/11) en sociedad la perforación del último pozo correspondiente a esta campaña en la misma cuenca.
El pozo es perforado para probar una posible extensión del bloque Sea Lion, en el que Rockhopper asegura haber encontrado petróleo con potencial comercial.
El pozo también es parte de otro bloque, denominado 'Berverly'.

Las empresas brasileñas ya venden activos para bajar deuda y reforzar caja

Las empresas brasileñas que en los últimos años se mostraron compradores voraces de activos, resulta que han decidido cambiar el rumbo, dar marcha atrás con sus estrategias y asegurarse liquidez para el imprevisible escenario 2012 y/o reducir sus pasivos.

Con esas empresas, nadie podía. Sus adquisiciones millonarios se volvieron cotidianas, sus acciones se duplicaron de valor cada año y ni el cielo parecía ser límite para su crecimiento. Hoy, sin embargo, el escenario es otro. Empresas como Hypermarcas, Usiminas, Marfrig, Suzano y Lupatech, que llegaron para realizar más de 10 adquisiciones por año, están vendiendo activos, muchas de ellas para reforzar la caja.
Una de las primeras empresas brasileñas en asumir este nuevo papel de vendedora fue Fibria, la mayor fabricante brasileña de celulosa. La compañía ya se deshizo este año de 2 fábricas y una distribuidora de papel, negocios que agregaron R$ 1.800 millones (US$ 1.004,5 millones) a su caja.
Con la excepción de Usiminas, que planifica vender 250 activos inmobiliarios, las demás empresas pueden deshacerse de activos que son -o han sido- estratégicos, tales como fábricas y usinas.
Hypermarcas es un ejemplo. Desde que abrió su capital a Bolsa, en 2008 hasta principios de este año, la compañía realizó 23 adquisiciones, que totalizaron R$ 8.400 millones (US$ 4.688 millones). Ahora, con sus acciones acumulando una caída del 60% este año, la compañía del empresario João Alves Queiroz Filho Junior, pasó de compradora voraz a vendedora masiva.
Ya ha negociado las marcas Assim (de detergente y suavizante) y Mat Inset (insecticida), que fueron a Flora, división de limpieza del grupo JBS, por R$ 140 millones (US$ 78,1 millones). En el paquete se encuentran también las marcas Sím, Gato, y Fluss y Sanifleur, además de una planta en Itajaí, Santa Catarina.
Además, la compañía quiere vender la fábrica de productos de limpieza Assolan, en Goiânia, y la marca Etti de salsas de tomate, incluyendo además su línea de producción en Araçatuba (SP). Todos estos negocios están valuados en R$ 230 millones (US$ 128,3 millones), según estimaciones del mercado.
Los analistas creen que pueden ser vendidos hasta final del año. Las interesadas serían Química Amparo (Ypê) y JBS. También se habla de Bombril y Reckitt Benckiser. En el caso de Etti, se especula que las interesadas serían Bunge y las estadounidenses Campbell y McCormick.
Papel
Suzano confirma la venta de terrenos en el Estado de São Paulo y de una porción de 17% de la usina hidroeléctrica Amador Aguiar, pero admite que estudia vender activos en el segmento de papel y celulosa.
"Venderemos todo lo posible para reducir la deuda", dijo el presidente de la compañía, Antonio Maciel Neto, durante el anuncio de los resultados de Suzano en el 3er. trimestre a finales de octubre.
"Las empresas necesitan dinero en efectivo", dice el profesor de la planificación estratégica de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) y analista de la consultora Mackenzie, Marcos Morita.
La mayoría de esas empresas viene de una fase de expansión agresiva, financiada con deuda. "Pasamos por un momento en que muchos empresarios fueron demasiado optimistas y sobreestimaron los resultados", dice Morita.
El caso de la fabricante de equipos Lupatech es uno de los más emblemáticos. Sólo entre 2006 y 2008, la compañía realizó 16 adquisiciones, buena parte financiada con deuda.
Pero en el último balance trimestral, sorprendido a los inversores al presentar una deuda de R$ 1.200 millones (US$ 670 millones), más de 17 veces el volumen de efectivo generado por año. Sus acciones llegaron a acumular devaluación del más del 70% al año.
Durante la semana que pasó, sin embargo, hubo una reacción en la cotización, un aumento de aproximadamente el 30%, ya que el Banco Nacional do Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES), que tiene participación de 11,4% en la empresa, confirmó que está negociando con Lupatech, "alternativas de mercado para el fortalecimiento de la estructura de capital de la compañía".
Pero incluso con la ayuda del banco, la empresa aún tendrá que reestructurarse. Y para ello, planea recaudar hasta R$200 millones (US$ 11,6 millones) con la venta de activos.
Vuelta
Pero Lupatech no está sola en el equipo de las empresas que pronto pasarán de compradoras a vendedoras.
Suzano se encontraba en una fase de adquisiciones hasta comienzo de año. Invirtió R$ 1.400 millones (US$ 781 millones) en la compra de la participación de Fibria en el Consorcio Paulista de Papel y Celulosa (Conpacel) y R$ 50 millones (US$ 28 millones) más para comprar la distribuidora de papel KSR.
Cambió su estrategia tras experimentar una caída del 36% en su flujo de caja y un aumento del 37,4% en su deuda neta en el 3er. trimestre de este año.
"La venta de activos es una de las alternativas de la compañía para reducir el nivel de estímulo en mediano y largo plazo y seguir con el perfil de la deuda alineado con el flujo de caja de la empresa y de los proyectos en curso", dijo la compañía en un comunicado.
El frigorífico Marfrig terminó el 2do. trimestre con una deuda total de R$ 10.300 millones (US$ 5.748 millones). La compañía vale hoy en la Bolsa R$ 2.700 millones (US$ 1.507 millones), menos de la mitad de su patrimonio neto y el 25% de su deuda total.
En total, la 2da. mayor exportadora de aves y cerdos en Brasil hizo 40 adquisiciones en un período de 4 años, reuniendo ahora 151 unidades en 22 países.
El año pasado, Marfrig compró Seara, de Cargill, y la estadounidense Keystone Foods, una de las principales proveedoras mundiales de la red McDonald's.
Parte de esa misma empresa fue negociada hace 2 meses. El grupo vendió en US$400 millones la división de logística de Keystone a Martin Brower.
Marfrig todavía busca deshacerse de una terminal que tiene en el puerto de Itajaí, en Santa Catarina. Otros activos también podrán venderse, según fuentes del mercado.
"El mundo ha cambiado, se produjo una crisis en Europa, la recesión económica aquí y en Estados Unidos y también las medidas macro-prudenciales que el gobierno brasileño comenzó a revertir. Todo esto afectó los planes de muchas empresas que tuvieron que pasar de compradoras a los vendedoras", dice Daniela Bretthauer, analista jefe de la división de bienes de consumo de Raymond James Brasil.
Sin embargo, según dijo, no sólo los factores externos cambiaron de rumbo a la empresa. "También hubo un error de cálculo", dice. "Algunas empresas sobreestimaron su potencial de crecimiento y terminaron comprando más activos de lo que deberían", dijo otro analista de mercado, que pidió no ser identificado.
O Estado entró en contacto con todas las empresas mencionadas en el artículo, pero ninguna quiso ser entrevistada.

¡Viva Roca y Alberdi!

El peronismo, que todavía no se atreve a escribir su propia historia en los '70 (¿quién creó la Triple A? ¿Quién ordenó las primeras desapariciones de personas, que ocurrieron durante el gobierno constitucional? ¿Por qué el terrorismo se levntó contra una Administración elegida por voto constitucional?), pretende reconstruir la historia argentina

ACERCA DE LA ESTUPIDEZ KIRCHNERISTA DE REESCRIBIR LA HISTORIA

"El segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que se inicia el sábado próximo, podría definirse bajo la caracterización de “el Estado soy yo”, puesto que nada que tenga que ver con el poder le es ajeno. Mejor dicho, todo le es propio".
Patético el esfuerzo del kirchnerismo cristina por reescribir la historia argentina, segun el capricho de Cristina Fernández.
Y que lo lidere Mario O'Donnell, quien cree que por tener una voz de timbre engolado puede asumirse como historiador de nota, es una falta de respeto a la historia argentina.
O'Donell es autor de algunos libros de divulgación de temas vinculados a la historia pero que carecen de rigor en la materia, y anticipa cuál es la seriedad del Instituto Manuel Dorrego que promueve Cristina Fernández.
Pobre Dorrego, pareciera que su tragedia en vida seguirá en forma interminable en su muerte. Ya el peronismo abusó de su nombre en octubre de 1973 cuando imaginó un plan de trabajo conjunto entre la Juventud Peronista/Montoneros y el Ejército Argentino, que denominó Operativo Manuel Dorrego de Reconstrucción Nacional.
Ahora, sigue castigando la memoria de Dorrego.
El kirchnerismo para el relato oficial es presentado como un peronismo opuesto al menemista, pero sus voceros no dicen una palabra cuando les informan que el ochenta por ciento de los actuales funcionarios lo fueron en su momento de Menem.
Y que los mismos que pregonaban las virtudes del indulto a los militares y se abrazaban jubilosos por haber logrado privatizar YPF o dejar al país sin ferrocarriles, ahora hacían exactamente lo contrario sin que se les moviera un pelo o un músculo de la cara.
¿Farsantes? ¿Cínicos? ¿Caraduras? Nada de eso.
Peronistas simplemente.
Quien mejor sinceró esta relación fue Jorge Yoma, cuando en una entrevista un periodista le preguntó cómo explicaba que antes había estado con Menem y ahora estaba con Kirchner.
Con su esdrujulizada tonada riojana, Yoma nos dio a todos una lección de peronismo real y verdadero al mismo tiempo. “Yo siempre fui peronista y a mí nadie me puede reprochar que haya sido funcionario de dos gobiernos peronistas como fueron los de Menem y Kirchner”.
Impecable.
Impecable pero no alcanza.
El peronismo es lo que dice Yoma, pero es algo más.
Siempre es algo más y ese misterio es también uno de los factores constitutivos del peronismo.
El peronismo desde esa perspectiva es un acto de fe y como a todo acto de fe hay que renunciar a entenderlo a través de la razón.
No hay peronismo sin mito y no hay peronismo sin poder.
Quien quiera entenderlo deberá conjugar estos dos conceptos: el mito y el poder.
Allí están su verdad, su luz y su sombra.
En el caso del peronismo actual este dispositivo de mito y poder se ha activado con singular brío.
El talento del kirchnerismo ha consistido en estructurar un dispositivo de poder en el que los ricos hacen plata como nunca y los izquierdistas creen que están en el gobierno.
Es que el peronismo a lo largo de la historia fue un maestro en el armado de estas tramoyas.
Hace unos años, conversando con Miguel Bonasso, me admitía que efectivamente Perón era el responsable de las Tres A y de la muerte de muchos de sus compañeros, pero que a pesar de todo él seguía siendo peronista.
La pregunta que yo me hice después fue la siguiente :
¿Por qué este escritor y militante seguía siendo peronista? ¿En qué país del mundo se da el caso de un militante que admita que su jefe lo traicionó, que fue el responsable de una frustración colectiva que produjo miles de muertos, que fue el instigador de una banda terrorista que ejecutó a sus compañeros y que, a pesar de todo, siga diciendo con orgullo que se mantiene leal a ese ideario, a ese liderazgo al que no vacila en calificar de genial y extraordinario?
En ese punto yo renuncio a todo intento de comprensión, porque en esa adhesión hay algo atávico, mágico y oscuro al que me resulta imposible acceder."
La Junta de Estudios Históricos de Tucumán cuestionó la creación del Instituto Nacional de Doctrina Histórica e Iberoamericana o de Revisionismo Histórico Argentino y Latinoamericano Manuel Dorrego: "Lo integrarían treinta historiadores de la corriente revisionista y su director sería Mario Pacho O’Donnell quien ha declarado que el objetivo del Instituto es construir una historia ’democrática, nacional, popular y federalista’ que sea alternativa a la llamada ’Historia oficial’ a la que calificó como liberal, oligárquica, porteñista, antipopular y antiprovincial".
Los historiadores opinan que esas calificaciones ponen en evidencia "una actitud peyorativa y sancionadora respecto de lo que se ha venido investigando y escribiendo sobre la Historia Nacional e Iberoamericana -desde diferentes y, a veces, encontrados puntos de vista- durante más de un siglo, tanto por investigadores que trabajan en forma independiente, como por aquellos que lo hacen en las universidades estatales o privadas o en instituciones dedicadas a la investigación histórica como es la Junta de Estudios Históricos de Tucumán".
"Esto induce a temer que los estudios que se realicen en el Instituto no estén inspirados por la objetividad requerida para realizar una auténtica tarea de revisión e investigación histórica, responsable y libre de preconceptos", añaden Federico Abel Ventura Murga y Teresa Piossek Prebisch, secretario y presidente, respectivamente, del centro de estudios.
Advierten que la historia de un país maduro "precisa de todas las voces acerca del pasado para que resulte creíble, pero es indudable que la ciencia histórica debe tener cuidado en no forzar la interpretación al servicio de intereses políticos e ideológicos".
Señalan como ejemplos de lo que antecede la descalificación de Julio Argentino Roca; la indiferencia hacia Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento en ocasión de sus bicentenarios; el silenciamiento de la trascendencia continental de la Batalla del 24 de Septiembre de 1812 durante los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo, entre otros casos.
"Esas actitudes no son un modo de ’Hacer la Historia’; el historiador debe mostrar los hechos y circunstancias de las acciones de los individuos y grupos para comprender sus decisiones en el contexto de su época, no para juzgarlos y condenarlos desde la coyuntura política del cronista. Por otro lado -concluyen- O’Donnell, limitado a los parámetros de medición de productividad ’porteñistas’, parece no haberse enterado que la historiografía argentina ha crecido con vigor durante las últimas décadas y que mucho de esa nueva historiografía se ha producido en las provincias sin necesidad de la existencia de un Instituto "democrático, nacional, popular y federalista".
Notable la descripción del unitario Instituto Manuel Dorrego que realizó Álvaro José Araune, en La Gaceta, de San Miguel de Tucumán:
"La creación por decreto presidencial de un instituto nacional dedicado a reivindicar a una serie específica de figuras crea, a la vez, un panteón de próceres olvidados, 3 de los cuales tocan directamente a los tucumanos: Alberdi, Avellaneda y Roca. La iniciativa recibe adhesiones, pero los cuestionamientos son mayoría y advierten sobre la reescritura del pasado.
Por un lado, de los incontables ámbitos donde pudo haber nacido, la institución ha surgido nada menos que de una disposición del Gobierno nacional. Concretamente, del Decreto 1.880/2011, del 17 de noviembre, firmado por la presidenta, Cristina Fernández, el entonces jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el ministro de Economía, Amado Boudou, y el ministro de Educación, Alberto Sileoni.
Por otro lado, los "considerandos" del decreto nacional, los fundamentos de la norma, son un dechado de provocaciones. Por acción y por omisión.
Los unos y los otros
Tras consignar que se prestará especial atención a la reivindicación de la participación femenina, se advierte que también se recuperará "la importancia protagónica de los sectores populares, devaluada por el criterio de que los hechos sucedían sólo por decisión de los ’grandes hombres’".
Entonces se enumera quiénes son los héroes de esta escuela revisionista: José de San Martín; Martín Miguel de Güemes; José Gervasio Artigas; Estanislao López; Francisco Ramírez; Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza; Felipe Varela; Facundo Quiroga; Juan Manuel de Rosas; Juan Bautista Bustos; Hipólito Yrigoyen; Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón.
En este panteón de los "buenos", muchos de los cuales (comenzando por el primero) no son figuras relegadas por la historia nacional sino todo lo contrario, resultan notables las ausencias. Son buena parte de las figuras relevantes de la "escuela liberal" de la historia que cuestiona el Gobierno nacional. Por ejemplo, Manuel Belgrano, Bernardino Rivadavia, Domingo Faustino Sarmiento, Justo José de Urquiza y, por supuesto, los próceres tucumanos Juan Bautista Alberdi,Nicolás Avellaneda y el últimamente muy vilipendiado Julio Argentino Roca.
¿Historia o relato?
Sólo con esos elementos consignados en la norma alcanza para entender porque tantos académicos, historiadores e intelectuales argentinos han puesto el grito en el cielo y en las bibliotecas en contra de esta medida del kirchnerismo. Desde Tulio Halperín Donghi y Luis Alberto Romero, hasta Natalio Botana e Hilda Sabato, pasando por Ricardo de Titto y Beatriz Sarlo, se han manifestado en contra de las intenciones oficiales y oficialistas. Es que lo que se desprende del mismísimo Decreto 1.880 es que no se busca ampliar la historia sino, directamente, cambiarla. Y de allí las preocupaciones y las advertencias, que pueden resumirse en una consigna común: están buscando reemplazar la historia por el relato.
"Dentro de las competencias del Instituto, se cuenta el estímulo y la promoción de la actividad de historiadores, ensayistas y pensadores abocados a la investigación y divulgación de la historia revisionista", se agrega en los considerandos de la norma.
Precisamente, esta cuestión refiere al asunto más delicado del decreto presidencial. Porque más allá de la implementación de becas, subsidios y premios, el revisionismo del Instituto Dorrego va a ir a la escuela.
Los números
La entidad revisionista coloca a Pacho O’Donnell como conductor, a la cabeza de una lista que incluye a los historiadores Araceli Bellota, Luis Launay, Juan Marcelo Gullo, Enzo Regalli, Hugo Chumbita, Felipe Pigna, Alberto Gelly Cantillo, Daniel Brion y Salvador Cabral. Políticos y funcionarios también integran el Instituto Dorrego. Es el caso del ahora senador nacional Aníbal Fernández, el secretario de Cultura, Jorge Coscia, la ministra de Infraestructura bonaerense, Cristina Alvarez Rodríguez, el presidente de la Comisión Bicentenario, Ernesto Jauretche y el gerente jurídico de Incaa, Francisco Pestanha. También hay lugar para hombres de los medios de prensa, como el director del diario Tiempo Argentino, Roberto Caballero; su par del semanario Miradas al Sur; Eduardo Anguita, y el periodista Hernán Brienza.
Todos desempeñarán sus cargos de manera ad honorem. Integran el cuerpo académico que, según detalla el Anexo I del decreto, se crea con "33 miembros de número, quienes deberán ser historiadores o investigadores especializados en los temas revisionistas que sean de competencia del Instituto".
"Al menos 5 deberán provenir del interior del país", agrega una de las disposiciones de la norma. Todo un detalle para la institución bautizada con el nombre de Dorrego, un abogado del federalismo según el decreto 1.880.
Atendiendo el "cupo" en cuestión, de los 33 miembros de número de la academia oficial, sólo 7 (el 21%) son del interior: 3 provienen de Entre Ríos, 2 de Santa Fe y otros 2 de Misiones. El resto de los revisionistas de la historia argentina son, según el Anexo I del decreto presidencial, de la provincia de Buenos Aires y de la Capital Federal."
En La Gaceta se propició un muy completo debate sobre el proyecto falsamente revisionista del Frente para la Victoria.
Entre las opiniones, aqui va la de Gabriela Tío Vallejo, doctora en Historia y docente de la Universidad Nacional de Tucumán:
"Quienes trabajamos en ámbitos sostenidos por el Estado, que hemos visto con satisfacción muchas de las medidas que este gobierno ha tomado a favor de la educación pública, hemos quedado desconcertados por la decisión del gobierno. Un gobierno que viene apoyando a los organismos que lideran la investigación en nuestra disciplina como Agencia y Conicet y las propias universidades públicas. Lo que nos deja perplejos es que el gobierno ignora la producción historiográfica de las últimas décadas, vislumbrando una escena que era real en la época de los revisionistas que reaccionaron contra la entonces historia oficial en 1930.
No creo que el papel de la historia sea -para usar una expresión de Tulio Halperin Donghi, el historiador contra el que más explícitamente se definió el Director del nuevo Instituto-, hacer "una expedición punitiva" contra el pasado. La idea de juzgar a los hombres según su contribución a un proyecto definido de antemano como el único legítimo y nacional, no sólo lleva a un anacronismo, el de leer el resultado de las acciones de los hombres según una posición determinada en el presente, sino que coloca a toda otra lectura historiográfica fuera de la nación, lo que es lo mismo que decir que no puede haber diversas lecturas del pasado dentro de la nación.
Hablar de héroes y demonios y trazar un único relato nacional, popular, sacrifica toda la complejidad de la historia y por lo mismo lo convierte en un relato mucho más fácil de divulgar. Un gobierno tiene el derecho quizás a favorecer una determinada lectura del pasado, pero, ¿tiene el derecho de imponerla? ¿ Será una referencia para los contenidos curriculares de las escuelas? ¿Para los libros de texto? ¿Tendrá el instituto su propia carrera de investigadores?¿ Habrá que plegarse a la lectura nacional popular para tener una beca?¿ Cómo queda constituida la comunidad de historiadores frente a este centro oficial?
La historiografía argentina ha logrado, en un proceso de "profesionalización" que se abrió con el retorno democrático, superar dos siglos de antagonismos irreductibles, consensuando la rigurosidad metodológica, la apertura a nuevos temas, la revisión de viejas lecturas y un diálogo tolerante, no perfecto, pero al menos un diálogo que permite la diversidad y el crecimiento."

Moyano, igual que Grupo Clarín: de aliado a enemigo. Y el fantasma de la unidad con Luis Barrionuevo y 'el Momo' Venegas

La pelea definitivamente declarada entre Hugo Moyano y el sindicalismo casi en su totalidad, y el gobierno, por la discusión salarial del año venidero.
Las demandas hasta ahora insatisfechas que persiste en enarbolar la central obrera

La sospecha de que un brote inflacionario aun mayor que el que muestran las cifras privadas es posible durante 2012.
Moyano y la Presidenta se han devuelto uno a uno los golpes, como dos contendientes arriba de un ring, en el medio de una pelea de mucho más largo aliento como será la que los enfrentará por los aumentos salariales de 2012. "El año que viene es dramático, por la puja entre el gobierno, que quiere evitar que se le dispare la inflación a costa de nuestros salarios, y los trabajadores, que no vamos a permitir que eso pase", dijo, el viernes, el secretario general de un gremio alineado con la conducción de la CGT. Con matices, ese pensamiento ha deparado al gobierno una mala noticia: coinciden en esa posición de dureza tanto Moyano y sus aliados como los gremios independientes, o los "gordos", que van y vienen en su relación con la Casa Rosada. Acaba de sumarse a esa mirada nada menos que Luis Barrionuevo, de la CGT disidente, y hasta en el ala kirchnerista de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) de Hugo Yasky, se expresan en forma parecida: que el gobierno reconozca ahora que hay inflación está bien, y que pida a los empresarios que bajen sus costos es saludable. Pero querer casi intervenir estatalmente las discusiones paritarias que deberán iniciarse en enero es algo inaceptable para el sindicalismo de cualquier signo. Las perspectivas desde la Casa Rosada no son mejores: "Cristina se hartó de los aprietes de Moyano", dijo, sin dobleces, un secretario de Estado que habita en Balcarce 50.
Moyano dobló la apuesta, la semana última, con una reunión del Consejo Directivo de la CGT que tuvo toda la impronta que se le quiso dar: mostrarle las garras a Cristina con la insistencia en reclamos que la Casa Rosada no está ni por asomo dispuesta a conceder, como el proyecto para repartir ganancias. Y le disparó otra de sus frases a la presidenta: "Nosotros vamos a seguir midiendo la inflación con los changuitos". La frutilla del postre: el camionero ha dado los primeros pasos para reflotar el Movimiento de Trabajadores Argentinos, algo así como el brazo político de la central obrera que, en décadas pasadas, encarnaron las 62 Organizaciones Peronistas.
Más Moyano (resulta que 'los Gordos' están complicados porque han apostado a que Cristina tiene 2 años seguros por delante).
Ricardo Cárpena entrevistó a Oscar Lescano en el diario La Nación:
-Entonces, usted quiere que Moyano se vaya, pero cuando venza su mandato, en 2012...
-Si queremos unidad, tiene que dejar la conducción de la CGT.
-Igual les conviene que siga él, así paga todo el costo político de estos meses complicados que vendrán, con más inflación, tarifas y precios que suben...
-Y sí, esto es lo que piensa más de un compañero: que se quede él, que se banque todo lo que se viene ahora, las paritarias, las problemáticas inflacionarias y demás. Eso es verdad.
-De todas formas, ¿les sirve Moyano hasta 2012 sin tanta llegada al poder como antes?
-No, es justamente la preocupación mía y de otros compañeros. No me importa que él siga en el consejo directivo como un secretario más, pero no en la cabeza: allí tiene que haber un conductor nuevo, preferentemente del área de la industria y con una buena relación con el Gobierno.
-¿Por ejemplo, Antonio Caló, el líder del gremio metalúrgico?
-Puede ser, es un buen candidato. O el de la industria automotriz.
-¿Se podrá cumplir la aspiración del Gobierno de tener un techo del 18 por ciento para los aumentos salariales?
-No, es muy difícil. Se puede llegar si hay un acuerdo económico y social para mantener el crecimiento y que no se escape la inflación. Podemos llegar con un techo, pero ayer [por el martes pasado] les pregunté a dos ministros si es verdad que ellos auspiciaban el techo del 18% y me dijeron que no. Tenemos que ser prudentes. Si queremos dar señales muy claras de lo que se viene, no hagamos lo que pasó. Tuvimos un acto eleccionario y pusimos toda la carne en la parrilla, nos pasamos del gasto normal y el Estado gastó mucho. Ahora no hace falta hacer propaganda de ningún tipo y así se pueden controlar algunas variables inflacionarias.
-¿El sindicalismo está dispuesto a algún aporte, a sacrificar reclamos salariales?
-No sé si están todos dispuestos, pero podría ser: ¿por qué no puede hacer un acuerdo el movimiento obrero con el Gobierno? Eso sí, tenemos que decir la verdad: no nos puede dar el 20 por ciento, por ejemplo, y que después los empresarios no controlen los precios de la canasta familiar y vayan aumentando. Tienen que congelar todo, por lo menos un año.
-Tampoco ayuda la perspectiva de un tarifazo a partir de este recorte de los subsidios...
-Yo no me adelantaría. Le digo honestamente: creo que no va a haber un aumento compulsivo. Va a ser gradual y no va a llegar a los barrios.
-Pero habla del fracaso político de Moyano y no dice nada de Cristina Kirchner, que privilegió a La Cámpora por encima de ustedes en las listas de candidatos.
-Es verdad, no podemos negar que La Cámpora prevaleció mucho más que el movimiento obrero.
-¿Y eso le duele? ¿Fue una equivocación de la Presidenta? Son jóvenes que recién empiezan en la política y desplazaron a veteranos que vienen apoyando al Gobierno desde hace mucho tiempo.
-Y sí, molesta, preocupa. Pero lo hizo también Néstor Kirchner y después ella también.
-¿Con Néstor Kirchner no estaban mejor los sindicalistas?
-Sí. (medita unos segundos) No, el que estaba mejor era Moyano. Cuando lo convocan para el partido peronista, invitó sólo a sus amigos y se olvidó del movimiento obrero, hay otros sectores que quedaron afuera.
-Si la situación económica se pone espesa, Cristina Kirchner los va a necesitar a ustedes para contener a la gente. Los chicos de La Cámpora no tienen poder real.
-Claro. A nosotros nos necesita. No somos imprescindibles pero somos necesarios para que haya paz social. Es verdad lo que dice un miembro de la CGT de que la conflictividad no llegó ni al 6 por ciento en estos últimos años. No hubo muchos conflictos. Le fue bien al Gobierno con el movimiento obrero, no debería cambiar.
-¿Sigue pensando que sus colegas Juan José Zanola y José Pedraza son presos políticos?
-Después de lo que hizo la Cámara con Zanola, que los retó el juez porque después de dos años no fue capaz de señalar los hechos ilícitos con pruebas, sigo pensando lo mismo. Zanola pudo cometer muchos errores, como confiar y tener algunos problemas financieros, pero no creo que esté en la falsificación de remedios...
-¿Y Pedraza?
-Ese caso es peor. Pedraza no va a matar a un chico [N. de la R.: se refiere a Mariano Ferreyra]. De alguna manera se lo hizo responsable a él como secretario general.
-¿Comparte la idea de Moyano de crear un partido de los trabajadores para tener más representación política?
-Sí, es buena la idea, pero hay que ver quién la conduce. El movimiento obrero fracasó ante el poder político. No tengo testigos, pero dicen que Moyano se peleaba mucho con Néstor Kirchner últimamente.
-Parece haber un horizonte en el que en algún momento se van a terminar peleando.
-Seguro que sí, va a terminar mal. Por eso, es mejor dejar ejercer la gestión. Hay muchas cosas, como asignaciones familiares, el tema del PAMI, el mínimo no imponible, que tienen que discutirse y no se están discutiendo porque no hay nadie con quien hacerlo. Este gobierno tiene dos años seguros de crédito. Después veremos qué va a pasar, pero por dos años el crédito lo tiene ganado.
º Es posible desmontar el mito cambiario de Guillermo Moreno... con información del Banco Central.
Hugo E. Grimaldi para agencia Diarios y Noticias:
Lo que más debe doler puertas para adentro del Gobierno es que a veces son los propios papers oficiales los que se encargan de refutar los conceptos que se tratan instalar desde los atriles, los cenáculos de reflexión K o desde las bajadas de línea de los medios oficialistas, como por ejemplo que los grandes operadores eran los que sacaban a mansalva los dólares del país para debilitar al gobierno que había ganado con 54% de los votos, que había que combatir el lavado de dinero o que las empresas transnacionales se llevaban sus ganancias al exterior. Estas fueron las justificaciones más escuchadas para defender las restricciones a las compras de dólares. Sin embargo, en el habitual Informe sobre la Evolución del Mercado Único y Libre de Cambios que publicó el jueves pasado el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se señalaron tres cosas con toda claridad:
a) que la salida neta de dólares ya se viene verificando desde hace varios años y que durante la gestión CFK los giros al exterior o al colchón sumaron casi U$S 70 mil millones, una vez y media las reservas actuales. Solamente este año, en nueve meses se fugaron U$S 18,3 mil millones.
b) que la demanda de dólares del tercer trimestre fue motorizada por "parte de la franja de ahorristas de montos menores" y que 45% de ellos compraron menos de U$S 10.000 por mes, en operaciones que no parecen ser originadas en el lavado de activos.
c) que los giros al exterior de las empresas fueron casi similares a los del año 2010, con lo que las especulaciones paranoicas se autodestruyen.
º El Estado de Cristina distorsiona los precios de la energía. No es un tema menor. Y no hay equilibrio cambiario posible si no se bajan las importaciones de energía. ¿Qué es lo que no entienden Julio De Vido y Amado Boudou?
Néstor Scibona en el diario La Nación, destruyendo otros mitos K:
La mayor paradoja es que esto ocurre con altos precios internacionales del petróleo, que en los últimos días -crisis externa de por medio- volvieron a cruzar la barrera de 100 dólares por barril. Sin embargo, esta teórica ventaja es solo aparente. Fuera del sector petrolero, pocos tienen en cuenta que las exportaciones de crudo están sujetas a una retención que porcentualmente casi duplica a la de la soja (35%). En efecto, el Estado se queda con toda diferencia de precios que exceda de los 42 dólares el barril y, por lo tanto, en la actualidad equivale a 58%. Para las compañías petroleras es más negocio venderlo en el mercado local, a precios que pueden llegar a 73 dólares en el caso del crudo más liviano y de mayor calidad.
También prefieren, salvo escasas excepciones, extraer más petróleo de los yacimientos conocidos (muchos en fase de declinación) que invertir en exploración de nuevas áreas productivas.
Para corregir esta distorsión, el gobierno kirchnerista lanzó en 2008 el programa Petróleo Plus, una política caso por caso que permite a las empresas que aumenten inversiones compensar mediante certificados fiscales aquella diferencia de precios. Sin embargo, la operatoria resulta tan engorrosa (deben certificar trimestralmente aumentos de producción y de reservas), que hasta los más optimistas confiesan en privado que así se tardarán años en revertir la tendencia.
Otra paradoja es que las destilerías operan casi al tope de capacidad por el aumento del consumo interno y la fuerte expansión del parque automotor, pero ello ha dado lugar a inversiones con cuentagotas. En tanto, declina el número de estaciones de servicio independientes, cuyos ingresos se deterioran frente al incremento de la inflación y los costos internos.
Según un estudio de Cecha (expendedores), este sector pyme -que factura 40.000 millones de pesos al año y emplea a más de 48.000 trabajadores- sufrió en lo que va de 2011 el cierre de 200 estaciones de servicio y mantiene una "tasa de mortalidad" de 5% anual, que puede advertirse en muchas rutas del país.
Lo que en este sector no ha cambiado es la voracidad fiscal: de hecho, las estaciones de servicio actúan como agentes de recaudación impositiva, ya que cada automovilista que carga nafta (cuyos precios subieron más de 20% en el último año) paga allí 66% de impuestos.
Gas más caro
No por más conocido, el caso del gas natural presenta menos distorsiones. Nadie se ha encargado de explicar la razón por la cual durante la era K las empresas que producen en la Argentina perciben un precio promedio regulado de 2,5 dólares el millón de BTU (unidad de medida), equivalente a una tercera parte del que se importa desde Bolivia (a casi 8 dólares) y a una cuarta parte de las crecientes compras de gas natural licuado (GNL, a 12/13 dólares). Según varios especialistas que se refugian en el off the record , la creciente actividad importadora estatal desvirtúa además el objetivo de Enarsa, creada originariamente para estimular la inversión y exploración de hidrocarburos. Hoy, en cambio, su principal actividad es actuar como trader , cuyos ingresos (comisiones) suben en relación directa con las mayores importaciones de GNL o fueloil.
La brecha entre precios internos regulados y externos de mercado se ha extendido durante tanto tiempo que cualquier cambio de política tampoco produciría resultados a corto plazo. Pero mantener todo como está augura mayores problemas a futuro.
En la Argentina, 57,4% de la generación de electricidad depende de combustibles líquidos y gas cuya producción declina; las importaciones de GNL ya representan, en promedio, 20% de la demanda interna anual, y en los próximos cinco años no entrará en servicio ninguna nueva central hidroeléctrica. Aquí la respuesta del Gobierno ha sido el plan Gas Plus, otra política caso por caso que reconoce mayores precios (de 4/5 dólares promedio por millón de BTU) a las compañías que inviertan en nuevas áreas o tecnologías para incrementar la producción. Hay 20 proyectos en ejecución a cargo de cinco empresas, que hoy extraen unos ocho millones de metros cúbicos diarios (sobre un consumo de 120 millones) y unos 60 sujetos en trámite. Pero este programa tiene sus bemoles. Uno es que no establece expresamente que las ventas son no redireccionables, lo cual implica que las industrias que adquieran el gas a precios más altos no están exentas del riesgo de cortes si falta en invierno. Esto explica que Cammesa, la operadora mayorista eléctrica, sea hoy el mayor comprador para entregarlo a las generadoras eléctricas.
Otro es que se acaba de establecer un insólito cargo fijo sobre el uso del gas que empleen en sus propios yacimientos o plantas separadoras (equivalente al precio interno de 2,5 dólares) para financiar importaciones estatales.
La buena noticia es que aquel incentivo hace que la Argentina tenga potencial para desarrollar recursos de petróleo y gas no convencional ( tight o shale ) y transformarlos en reservas probables. Pero ello requiere enormes desafíos técnicos y financieros: las inversiones necesarias representan una relación de 10 a 1 con respecto a la exploración y producción convencional; la tecnología para perforar pozos horizontales con fracturas geológicas (con uso de compresores de hasta 40.000 HP) es importada y muy costosa; implica más pozos de exploración, más financiamiento e inyectar 100 veces más agua, lo cual obliga a prevenir riesgos ambientales. En los Estados Unidos comenzaron a aplicar estas tecnologías hace 30 años; el 50% de la producción ya proviene de esos yacimientos y el precio del gas se ha reducido a entre 4 y 5 dólares por millón de BTU. (...)".

sábado, 26 de noviembre de 2011

Cristina en su Ensayo de Ajuste

La Presidenta ensaya un sinceramiento de la economía, con eliminación de subsidios, topes a los aumentos salariales y límites al proteccionismo. Se trata de un giro que anticipa choques con el sindicalismo y la encuentra rodeada –en parte- por un elenco de funcionarios más preocupados por su futuro personal que por los desafíos del momento. Aerolíneas y el nudo gordiano del transporte

Hay que escuchar a la Presidenta. A diferencia de otros políticos, suele hacer lo que dice. Puede gustar o no el camino que elige, pero hay antecedentes que fuerzan a tomar en serio sus discursos. El más resonante: la reforma política. Prometió internas abiertas y simultáneas y contra la opinión de buena parte del peronismo y de integrantes de su propio gabinete, arriesgó y ganó.
No es entonces la primera vez que Cristina marcha bastante por delante de un equipo de gobierno que cruje y por momentos entorpece más que soluciona. Claro que no caben excusas. Ella es la que los elije y los mantiene.
Como sea, hay una coherencia en el discurso político que viene desplegando la Presidenta que vale la pena atender. Todas sus últimas intervenciones públicas apuntan a crear las condiciones para instrumentar un sinceramiento de la economía, que contendrá capítulos de dolor.
Y como corresponde a toda política de ajuste –de eso se trata- el factor político crítico son los sindicatos. Es en torno a ellos que se suele aglutinar la mayor resistencia a los procesos de sinceramiento de las variables económicas. Lo vivieron Alfonsín, Menem y De la Rúa. Y no parece casual que haya sido un peronista el que pudo domesticarlos y aplicar su programa. Ahora le toca a Cristina ajustar las clavijas de un modelo que le rindió al kirchnerismo ocho largos años de crecimiento, suba de jubilaciones, baja del desempleo, auge de consumo y casi todo los ítems que suelen soñar los presidentes. Quizás por eso (¿A quién le gusta dar malas noticias?) se demoró el abordaje de las inconsistencias y ahora más que un “service” todo indica que habrá que meterle mano en serio al “modelo”.
Un repaso los discursos de Cristina revela una obsesión recurrente: El pedido a los sindicatos para que bajen el nivel de conflictividad y acepten que llegó la hora de hacer algún tipo de concesión –por ejemplo moderar los reclamos salariales-, en aras de garantizar la continuidad del proyecto, que está ingresando en una etapa crítica de calibración. Lo notable es que esa calibración Cristina decidió realizarla inclinándose hacia el centro, muy lejos de los fantasmas de chavismo que agitaron y agitan algunos sectores de la oposición. Repasemos: el gobierno está instrumentando una fuerte reducción de los subsidios y trasladando todo el costo a tarifa. Al mismo tiempo trabaja para moderar las subas salariales y cuando las considera excesivas directamente las prohíbe como hizo en el caso de los peones rurales donde el Ministerio de Trabajo redujo un aumento acordado con las patronales del 35 por ciento a un 25 por ciento. Se trata de un giro notable de un gobierno que se jactó de liberar las paritarias y conseguir que los aumentos salariales le ganaran a la inflación real. Una medida tan dura como pedirle a la justicia que le quite a un sindicato su personería gremial.
Pero el giro de Cristina es incluso más profundo. En una definición conceptual que pasó desapercibida en medio de la pelea por Aerolíneas Argentinas, al inaugurar una fábrica de electrónicos en Tierra del Fuego, la Presidenta dijo que las medidas proteccionistas no durarán por siempre, porque esto hace “poco competitivas” a las empresas locales.
Contradicciones y trabas.
Este proceso de búsqueda de sinceramiento y acaso modernización de la economía que tantea la Presidenta, se tropieza con gruesos obstáculos que paradójicamente fue el propio kirchnerismo quien más hizo por levantarlos. Es que el andamiaje político que Kirchner construyó para afianzarse en el poder se basó en gran medida en una alianza estratégica con el camionero Hugo Moyano, que le permitió disciplinar al movimiento obrero y regular el conflicto social. Ahora, para avanzar en sus reformas, la Presidenta necesita desmontar o reformular los términos de esa alianza. Pero a su alrededor no se ve mucho músculo político y técnico para lidiar con un período en el que todo indica que ya no habrá almuerzos gratis. Aerolíneas Argentinas es por eso un símbolo redondo de las dificultades que encuentra la Presidenta en el trayecto que insinúa y que se podrían sintetizar en la explosiva combinación de un equipo por momentos torpe y con altos grados de incompetencia, con un marco económico que ya no permite seguir dilapidando recursos de manera ilimitada. Y no es casual que este conflicto haya acaparado el centro de la escena. Como tampoco es desproporcionada la reacción de la Presidenta ante el desafío que le planteó Ricardo Cirielli. Se trata del primer test serio a la gobernabilidad y un módico anticipo de lo que el futuro parece tener reservado para el Gobierno. Moyano y los suyos están convencidos que van por ellos. Y Mariano Recalde no tuvo mejor idea que confirmar esos resquemores, que la Casa Rosada venía administrando, al calificar a los sindicalistas de “burocracia parasitaria”.
Tampoco es producto del azar que sea el propio oficialismo el que se muerde la cola, ante la azorada mirada de la oposición. Cirielli fue subsecretario de Kirchner y un hombre que realizó y acaso realiza para Julio de Vido, tareas muy delicadas.
Sólo podía terminar mal, un esquema político que contiene al directivo que conduce a la empresa y al sindicalista que le hace el paro. Para la voracidad totalizadora del peronismo ese es el orden natural de las cosas, pero cuando la plata empieza a escasear ese tipo de contradicciones hacen saltar por el aire a los funcionarios del área y abren crisis políticas como la que ahora envuelve a Aerolíneas.
Es verdad que Cirielli maneja gruesas porciones de Aerolíneas, como el piloto Jorge Pérez Tamayo; y que detrás de sus reclamos se combinan motivos sindicales con peleas por negocios y espacios de poder. Pero ambos crecieron alimentados por el kirchnerismo, cuando todos festejaban la pertenencia a un “proyecto” que prometía chequera ilimitada. Hoy esa dinámica se estrelló contra la pared de un gasto en subsidios que ya supera los 70 mil millones. Por eso el mantra del momento es “el transporte”. Se trata de una ballena que aspira toneladas de dinero por minuto, administrada por una mezcla de empresarios opacos y jefes sindicales demasiado ásperos. Un agujero de antimateria que se traga todo. “El sistema de transporte es ingobernable, así no va más”, confesó desconsolado un funcionario kirchnerista, que debe lidiar con los representantes de Camioneros, La Fraternidad, los portuarios y todos los gremios del sector que Kirchner regó por la administración. Tan delicado es el tema que el gobierno dio un larguísimo rodeo al asunto con el famoso SUBE –se supone pieza clave para desmontar los subsidios-, y todavía sigue sin encontrarle la vuelta. Por eso, ahora que las balas empiezan a picar cerca no es extraño que los problemas los provoquen algunos de los jóvenes brillantes de La Cámpora y los bomberos a los que se recurre –para bien o mal son los que aparecen-, sean los denostados políticos de la vieja escuela, como De Vido, Moreno o Schiavi. Mientras gran parte del gabinete especula con un oportunista “perfil bajo”, mechado con esporádicas declaraciones ultras, pour la gallerie. Cristina parece haber tomado conciencia que acaso le tomaron el tiempo y algunos vivos sobreactúan el rol de “ultras” para tapar sus incapacidades y seguir dándose la gran vida a costa del erario público. De nuevo, en su muy interesante discurso de Tierra del Fuego les envió un telegrama colacionado, al cuestionar los "planteos pretendidamente ultradefensores de valores por los cuales todos estamos de acuerdo, que terminan siendo funcionales a intereses que poco tienen que ver con el país y perjudican a los sectores más vulnerables". Sin embargo, esa mezcla de obsecuencia y medianía de parte de su equipo -que ya no le está resultando funcional a la Presidenta-, es consecuencia de su propio estilo de conducción hipercentralizado, en el que los funcionarios se dedican más a “leer” señales de la cúspide del poder para actuar en consecuencia, que a gestionar y lidiar con los numerosos problemas del momento. El otro inconveniente que enfrenta Cristina en esta nueva etapa es que sus actuales adversarios –los sindicatos- son impermeables a la imagen pública, no tienen que revalidarse en votaciones generales, cuentan con sus propios mecanismos de financiamiento y tienen una formidable capacidad de movilización. O sea, todo lo contrario de la derrotada oposición. Es decir que los mecanismos para dirimir el conflicto actual y encarrilar el giro que se anuncia, tienen que ser enteramente distintos a los aplicados a la pelea electoral y por cierto, no se resolverán con funcionarios-tortuga que esconden la cabeza debajo del caparazón.

Moyano reagrupa a los Gremios del Transporte

El líder de la CGT se reunió con los sindicatos ferroviarios para impulsar una federación que agrupe a todos los gremios del sector. Lo mismo hará con los aeronáuticos y portuarios. Es su principal estrategia para fortalecer la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, en medio de los cruces con la Presidenta. Temor ante un posible avance contra la caja de la obras sociales o una "Ley Mucci".

El titular de la CGT, Hugo Moyano, se reunió con dirigentes de La Fraternidad, la Unión Ferroviaria, Señaleros (ASFA) y Personal de Dirección (APDFA) para avanzar en la creación de la Federación Ferroviaria Argentina. El encuentro se desarrolló en la sede del sindicato que conduce Omar Maturano y contó con la presencia del Secretario General de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), David Cockroft. La idea de Moyano de armar federaciones que aglutinen a los distintos sectores del transporte -y se encolumnen en la poderosa Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT)- responde a la estrategia del camionero de acumular poder más allá de su cargo en la CGT. Sabe que el poder de fuego de los transportistas es enorme. Y más en medio de los cruces con Cristina Kirchner. En ese marco, los distintos sectores sindicales ferroviarios acordaron armar su federación antes de fin de año. Lo más probable es que la presida el titular de La Fraternidad, Omar Maturano, porque en el otro sindicato de peso, la Unión Ferroviaria, los problemas son mayúsculos -tras la muerte de Mariano Ferreyra y el encarcelamiento de José Pedraza-. Así están cerrando filas tras la conducción de Moyano, armando interlocutores de peso en cada sector. Una de las preocupaciones del camionero y de su círculo íntimo es también el estado de salud de Omar Viviani, quien desde hace dos meses no logra recuperarse de una fuerte neumonía que lo llevó hasta la terapia intensiva. ¿Quién se haría cargo de la CATT si el líder de los taxista tuviese que alejarse del puesto? El propio camionero podría ocupar ese rol.
En ese marco, una de las apuestas más grandes que está haciendo el líder de la CGT es el lanzamiento de una federación aeuronáutica. Agrupar a los seis sindicatos que hoy pujan en la convulsionada Aerolíneas Argentinas no será sencillo. Pero el camionero conversa incluso con Ricardo Cirielli, el único que aún no está dentro de la CATT.
Mientras tanto, los dirigentes gremiales que lo rodean se preguntan si los mensajes de Cristina representan un ataque al camionero o a todo el movimiento obrero. Entienden que la caja del Gobierno está en rojo, y temen que avancen contra las obras sociales sindicales o incluso que reediten una suerte de "Ley Mucci", la conflictiva norma de "reordenamiento sindical" que impulsó Raúl Alfonsín. Esa norma obligaba a la conducción de los sindicatos a introducir las minorías, además de restringirles el control de sus fondos, como una forma de "democratizar" esas organizaciones. En ese entonces, la ley no logró pasar el filtro del Senado, donde se frenó por un voto. Otra de las dudas que atraviensan al moyanismo es si el año que viene finalmente se creará un ministerio de Transporte y, en ese caso, qué sucederá con los cargos que ocupan en las subsecretarías los dirigentes sindicales. ¿Acaso serán removidos, en esta batalla entre Cristina y Moyano? La única garantía en este momento es Julio De Vido, a quien llaman el "ministro de los trabajadores".

Se complica mucho el Campo

En este último mes, el precio de la soja en el mercado internacional acumulo bajas por US$ 41 por tonelada; el trigo perdió US$ 31, y el maíz -el que menos bajó- acumulo pérdidas por US$ 26. Julián Domínguez confía que su futuro en el Ministerio de Agricultura será más agradable que la presidencia de la Camara baja. Probablemente porque ya no estará Guillermo Moreno decidiendo todo. ¿No estará? El campo tiene días complicados por delante.

En este último mes, el precio de la soja en el mercado internacional acumulo bajas por US$ 41 por tonelada; el trigo perdió US$ 31, y el maíz -el que menos bajó- acumulo pérdidas por US$ 26. Si tomamos esta baja como valor bruto de la producción, la economía argentina ha sufrido una pérdida de US$ 3.300 millones. Y si hacemos el mismo cálculo del menor ingreso de divisas en base a los saldos exportables, la pérdida real en este último mes ya supera los US$ 1.000 millones.
En ese escenario, la Argentina sigue tomando decisiones de política agropecuaria que es probable que tengan efectos impensados... pero la presidente Cristina Fernández cree que Julián Domínguez es muy buen ministro de Agricultura. Sin embargo, por ejemplo, el cierre de las exportaciones de trigo y de maíz continúa consolidando una baja adicional en el mercado, que en el caso del trigo llega a los US$ 50 por tonelada y en el caso del maíz es de US$ 70...
Tarde para revertirlo en el cortísimo plazo, probablemente.
Buen párrafo de Pablo Adreani en el suplemento Campo, de La Nación:
"Alguien le tiene que avisar al Capitán que el crucero ya no está en las Bahamas y que estamos viendo la punta del iceberg. La crisis de la Unión Europea amenaza con arrastrar ya no solo a Grecia, Italia y España, sino que ahora hasta la propia Alemania está comenzando a sentir sus efectos más indeseados.
Los Estados Unidos ya preparan un plan de contingencia de su sistema financiero ante la posible caída de la economía de Europa y una potencial corrida si el euro sufre una implosión. Ya hemos tenido en 2008 una muestra del efecto que puede tener en los mercados una crisis de la magnitud de la sufrida por los Estados Unidos.
Y ahora es el turno de la Unión Europea, segundo bloque económico mundial, y el impacto sobre la cotización de las commodities está comenzando a sentirse. Sucede que la primer economía y locomotora del crecimiento mundial, China, ya está comenzando a sentir efectos de fatiga en su actividad económica ante los magros resultados de recuperación de la economía estadounidense y el comienzo de la crisis europea.
Europa es el principal mercado comprador de harina de soja, y para la Argentina es el principal destino de exportación de este producto. China es el primer importador mundial de poroto de soja, y para nuestro país es también su principal destino exportador. A estas alturas de los acontecimientos se hace muy difícil no recibir los efectos de la onda expansiva que esta nueva crisis puede llegar a producir en los mercados.
Chicago
La soja volvió a alcanzar el menor valor en 13 meses, al bajar 1,3%, en el mercado de referencia de Chicago, con una cotización de US$ 407,22, y replicó en el mercado disponible local con el mismo precio del jueves 24/11 de $ 1.140 la tonelada. Hay renovados temores por la crisis financiera internacional luego de las advertencias sobre la capacidad de pago de la deuda francesa dada su alta exposición a países económicamente riesgosos (principalmente Grecia).
A esto se suman las dudas que genera la posibilidad que tenga el Congreso de USA de llegar a los acuerdos necesarios para reducir su déficit fiscal en ese país. Los fondos especuladores han decidido salir de los mercados de commodities agrícolas.
Para el caso de la soja, por primera vez en 16 meses los fondos se encuentran netamente vendidos. Los precios en Chicago lo reflejaron con una caída semanal de más de US$ 18.
El impacto fue mayor para la oleaginosa; el precio alcanzó el nivel más bajo de los últimos 13 meses, aunque el resto de los productos no pudo escapar.
Trigo
En tanto, se acerca la cosecha de trigo en la región pampeana y los precios del cereal siguen bajando por los altos stocks mundiales y por las restricciones a las exportaciones impuestas por la Secretaría de Comercio.
Este comportamiento afectó primero el resultado en campos alquilados, pero ahora se extiende a la producción en campos propios.
Actualmente, el rinde necesario para cubrir los costos del trigo en un campo del oeste de la provincia de Buenos Aires es de 3,9 toneladas por hectárea. El rendimiento promedio histórico que se obtiene en esa zona es de 2,9 toneladas por hectárea. Por eso, el productor que desarrolla el cultivo en campo propio tampoco va a poder cubrir los costos.
La situación actual es muy distinta a la que se planteaba al momento de la siembra del cultivo, con un precio de 190 U$S/Ton, 38% superior al que se ofrece ahora para la cosecha (de 114 U$S/Ton).
Los productores no son muy optimistas respecto de los rindes que se obtendrán en esta campaña triguera. Es que serán más bajos que los del ciclo anterior, por escasez de humedad durante la encañazón y en la etapa final del llenado de grano, un escenario que producirá granos más livianos.
Interesante la columna de Héctor A. Huergo, en el suplemento Rural, de Clarín:
"El horno no está para bollos. La caída de los precios de los granos actúa como aquellos espejos cóncavos gigantes que concentran la luz solar sobre una esfera metálica. Adentro, el líquido toma temperatura, se acumulan los vapores, aumenta la presión. Y, si no actúa la válvula de escape, la explosión es inexorable. El foco está puesto ahora en el trigo. Los intentos del MinAgro siguen naufragando en la secretaría de Comercio. Se sigue demorando la decisión de abrir las exportaciones, con lo que llega la cosecha sin que aparezcan compradores. Y, mientras se profundiza el control de cambios cuidando cada dólar, ahí hay dormidos 600 millones más unos cuantos millones de toneladas de maíz que enriquecerían la oferta. El modelo de los ROE y la mesa de los argentinos no solo provocó lucro cesante por achique de la siembra. Algunos, siempre optimistas, sembraron pensando que cuando llegase la cosecha se encontrarían con otro panorama. Nada: hay 3 millones de toneladas sin vender y ya empezó a levantarse la campaña 2011/12, de 13,5 millones de toneladas. Para consumo interno hacen falta 6. Hay 10 millones disponibles. Pero el pescado sigue sin venderse.
Para colmo, los precios internacionales cayeron US$ 50 en un par de meses. Si lo hubieran retenido voluntariamente, los chacareros no tendrían de qué quejarse. Pero aquí el problema fue que no encontraban comprador, al menos a precios que consideraban lógicos.
La cuestión es que el negocio del trigo, que era regular, ahora es pésimo. Ni hablar en campo alquilado. La consecuencia se extenderá más allá de esta campaña. Muchos imitarán a los “pioneros”, que encontraron varias soluciones “de mercado”.
Unos, en toda la pampa húmeda, se volcaron a la cebada. Hay 1 millón de hectáreas sembradas, que arrojarán una cosecha de 4 millones de toneladas. Una decisión muy inteligente, porque con las variedades actuales la cebada es competitiva. Y tiene la ventaja de que se cosecha diez o quince días antes que el trigo, adelantando la siembra de soja o maíz de segunda. Si bien el precio se referencia por el del trigo, siempre se consigue algo más, ya que no tiene el mismo nivel de retenciones y existen las mismas restricciones comerciales. Otros optaron por la colza, que también escapa al cepo de las restricciones y paga 20 puntos menos de retenciones. Será la vedette del 2012. Y otros eligieron el camino de usar el trigo (el viejo y el nuevo) como forraje. (...)".
Tardíamente, el Gobierno liberará para la exportación alrededor de 1,4 millón de toneladas de trigo a partir del martes 29/11, anunció el ministro de Economía y vicepresidente electo, Amado Boudou. Se trata del resultado de la declaración de existencias físicas de trigo 2010-2011 y anteriores campañas, operación cuyo plazo vence hoy para exportadores, acopiadores y productores.
El funcionario destacó que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, le comentó que "en los registros ya hay 1.400.000 de trigo de piso y que todavía faltan confirmar los datos de hoy".
¿Y Julián Domínguez de qué la va?