Las empresas brasileñas que en los últimos años se mostraron compradores voraces de activos, resulta que han decidido cambiar el rumbo, dar marcha atrás con sus estrategias y asegurarse liquidez para el imprevisible escenario 2012 y/o reducir sus pasivos.
Con esas empresas, nadie podía. Sus adquisiciones millonarios se volvieron cotidianas, sus acciones se duplicaron de valor cada año y ni el cielo parecía ser límite para su crecimiento. Hoy, sin embargo, el escenario es otro. Empresas como Hypermarcas, Usiminas, Marfrig, Suzano y Lupatech, que llegaron para realizar más de 10 adquisiciones por año, están vendiendo activos, muchas de ellas para reforzar la caja.
Una de las primeras empresas brasileñas en asumir este nuevo papel de vendedora fue Fibria, la mayor fabricante brasileña de celulosa. La compañía ya se deshizo este año de 2 fábricas y una distribuidora de papel, negocios que agregaron R$ 1.800 millones (US$ 1.004,5 millones) a su caja.
Con la excepción de Usiminas, que planifica vender 250 activos inmobiliarios, las demás empresas pueden deshacerse de activos que son -o han sido- estratégicos, tales como fábricas y usinas.
Hypermarcas es un ejemplo. Desde que abrió su capital a Bolsa, en 2008 hasta principios de este año, la compañía realizó 23 adquisiciones, que totalizaron R$ 8.400 millones (US$ 4.688 millones). Ahora, con sus acciones acumulando una caída del 60% este año, la compañía del empresario João Alves Queiroz Filho Junior, pasó de compradora voraz a vendedora masiva.
Ya ha negociado las marcas Assim (de detergente y suavizante) y Mat Inset (insecticida), que fueron a Flora, división de limpieza del grupo JBS, por R$ 140 millones (US$ 78,1 millones). En el paquete se encuentran también las marcas Sím, Gato, y Fluss y Sanifleur, además de una planta en Itajaí, Santa Catarina.
Además, la compañía quiere vender la fábrica de productos de limpieza Assolan, en Goiânia, y la marca Etti de salsas de tomate, incluyendo además su línea de producción en Araçatuba (SP). Todos estos negocios están valuados en R$ 230 millones (US$ 128,3 millones), según estimaciones del mercado.
Los analistas creen que pueden ser vendidos hasta final del año. Las interesadas serían Química Amparo (Ypê) y JBS. También se habla de Bombril y Reckitt Benckiser. En el caso de Etti, se especula que las interesadas serían Bunge y las estadounidenses Campbell y McCormick.
Papel
Suzano confirma la venta de terrenos en el Estado de São Paulo y de una porción de 17% de la usina hidroeléctrica Amador Aguiar, pero admite que estudia vender activos en el segmento de papel y celulosa.
"Venderemos todo lo posible para reducir la deuda", dijo el presidente de la compañía, Antonio Maciel Neto, durante el anuncio de los resultados de Suzano en el 3er. trimestre a finales de octubre.
"Las empresas necesitan dinero en efectivo", dice el profesor de la planificación estratégica de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) y analista de la consultora Mackenzie, Marcos Morita.
La mayoría de esas empresas viene de una fase de expansión agresiva, financiada con deuda. "Pasamos por un momento en que muchos empresarios fueron demasiado optimistas y sobreestimaron los resultados", dice Morita.
El caso de la fabricante de equipos Lupatech es uno de los más emblemáticos. Sólo entre 2006 y 2008, la compañía realizó 16 adquisiciones, buena parte financiada con deuda.
Pero en el último balance trimestral, sorprendido a los inversores al presentar una deuda de R$ 1.200 millones (US$ 670 millones), más de 17 veces el volumen de efectivo generado por año. Sus acciones llegaron a acumular devaluación del más del 70% al año.
Durante la semana que pasó, sin embargo, hubo una reacción en la cotización, un aumento de aproximadamente el 30%, ya que el Banco Nacional do Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES), que tiene participación de 11,4% en la empresa, confirmó que está negociando con Lupatech, "alternativas de mercado para el fortalecimiento de la estructura de capital de la compañía".
Pero incluso con la ayuda del banco, la empresa aún tendrá que reestructurarse. Y para ello, planea recaudar hasta R$200 millones (US$ 11,6 millones) con la venta de activos.
Vuelta
Pero Lupatech no está sola en el equipo de las empresas que pronto pasarán de compradoras a vendedoras.
Suzano se encontraba en una fase de adquisiciones hasta comienzo de año. Invirtió R$ 1.400 millones (US$ 781 millones) en la compra de la participación de Fibria en el Consorcio Paulista de Papel y Celulosa (Conpacel) y R$ 50 millones (US$ 28 millones) más para comprar la distribuidora de papel KSR.
Cambió su estrategia tras experimentar una caída del 36% en su flujo de caja y un aumento del 37,4% en su deuda neta en el 3er. trimestre de este año.
"La venta de activos es una de las alternativas de la compañía para reducir el nivel de estímulo en mediano y largo plazo y seguir con el perfil de la deuda alineado con el flujo de caja de la empresa y de los proyectos en curso", dijo la compañía en un comunicado.
El frigorífico Marfrig terminó el 2do. trimestre con una deuda total de R$ 10.300 millones (US$ 5.748 millones). La compañía vale hoy en la Bolsa R$ 2.700 millones (US$ 1.507 millones), menos de la mitad de su patrimonio neto y el 25% de su deuda total.
En total, la 2da. mayor exportadora de aves y cerdos en Brasil hizo 40 adquisiciones en un período de 4 años, reuniendo ahora 151 unidades en 22 países.
El año pasado, Marfrig compró Seara, de Cargill, y la estadounidense Keystone Foods, una de las principales proveedoras mundiales de la red McDonald's.
Parte de esa misma empresa fue negociada hace 2 meses. El grupo vendió en US$400 millones la división de logística de Keystone a Martin Brower.
Marfrig todavía busca deshacerse de una terminal que tiene en el puerto de Itajaí, en Santa Catarina. Otros activos también podrán venderse, según fuentes del mercado.
"El mundo ha cambiado, se produjo una crisis en Europa, la recesión económica aquí y en Estados Unidos y también las medidas macro-prudenciales que el gobierno brasileño comenzó a revertir. Todo esto afectó los planes de muchas empresas que tuvieron que pasar de compradoras a los vendedoras", dice Daniela Bretthauer, analista jefe de la división de bienes de consumo de Raymond James Brasil.
Sin embargo, según dijo, no sólo los factores externos cambiaron de rumbo a la empresa. "También hubo un error de cálculo", dice. "Algunas empresas sobreestimaron su potencial de crecimiento y terminaron comprando más activos de lo que deberían", dijo otro analista de mercado, que pidió no ser identificado.
O Estado entró en contacto con todas las empresas mencionadas en el artículo, pero ninguna quiso ser entrevistada.

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