Se trata de una vieja interna en el kirchnerismo que ahora el Secretario quiere saldar pegando en el punto débil de De Vido: la deficitaria e importadora política energética. El enfrentamiento no cederá a pesar de la operación de la Presidente.
Parece que finalmente Guillermo Moreno decidió que llegó el momento de saldar su disputa con Julio De Vido, ahora que fue ratificado por la Presidente y cuenta con más poder dentro del Gobierno. El campo de batalla elegido es el área energética, deficitaria e importadora. Y el momento, en medio de la operación de Cristina Fernández, parece que no tendrá postergaciones.
Según versiones palaciegas, la tirantez entre ambas figuras data de la época en que Moreno comenzó a reportar directamente a Néstor Kirchner, dejando de lado a su jefe De Vido, y luego a Cristina.
De Vido nunca le perdonó a Moreno sus traiciones, después de haber ascendido en el escalafón kirchnerista.
Ahora, Moreno acusa al titular de Planificación de generar una política energética inconsistente e importadora. Moreno quiere reducir los u$s 10.000 millones de déficit que genera el funcionamiento del esquema energético por año y que consume buena parte del superávit de divisas.
La disputa es arriesgada porque pone en debate público una de las grandes deficiencias irresueltas de 8 años de modelo kirchnerista; la crisis energética.
Para arremeter contra la estrategia de De Vido, Moreno inició una escalada de reuniones con empresarios, en las cuales no ahorra críticas contra el titular de Planificación y además lo acusa de operaciones poco claras y costosas de importación de hidrocarburos.
Moreno cree que el déficit energético deteriora fuertemente la balanza comercial, a la vez que obliga al BCRA a perder divisas con la importación.
De Vido está al tanto de todos los movimientos, pero fiel a su estilo, decidió mantener la calma en los diálogos con las empresas petroleras.
De hecho, Sebastián Eskenazi, Carlos Bulgheroni y Marcelo Mindlin lo habrían ido a ver asustados por la embestida de Moreno y De Vido les sugirió que sigan hablando con el “supersecretario”.
Pero a través de varios operadores y también empresarios de primer nivel comenzaron a recordar la cantidad de fracasos que acumula Moreno, como lo que ocurre en el Indec, la política de la carne y también que formó parte de la estrategia energética, interviniendo Metrogás y patoteando a empresas como las energéticas del Grupo Techint.
Débora Giorgi fue a Olivos a quejarse de Moreno, porque acusó públicamente a funcionarios de la cartera industrial de cobrar retornos con las licencias de importación y de anunciar al empresariado: “Acá se acabó la joda”.
Beatriz Paglieri se ocupa ahora de filtrar las licencias no automáticas. Moreno dijo a los empresarios que ya no tendrían que deambular por ventanillas, porque habría una única. El poder otorgado a esa área indica que la Presidenta no estaba muy convencida de lo que hacían en Industria.
La fuerte reacción de Giorgi provocó una respuesta dura de Moreno, quien habría promovido la denuncia judicial contra Eduardo Bianchi, el secretario de Industria y un hombre de confianza de la ministra.
La pelea recién empieza

No hay comentarios:
Publicar un comentario